Remember only the verse..

martes, 01 de agosto de 2006

Por guudrun @ 2:14


Era un hombre tranquilo, sereno, apacible, simpatico y romantico que cruzaba las puertas de su salon una vez mas, buscando unos puros habanos que ni siquiera le gustaban y un sillon mullido que se sentia obligado a querer posesivamente. Y encendio su cigarro parsimoniosamente, como siempre, para observar de nuevo la silueta del humo sobre el negro de la noche. Ni siquiera se tragaba el humo. Aquel era su ritual pacifico de medianoche que le reunia de nuevo con la realidad, el acostumbraba a vivir muy lejos de alli, pero siempre volvia a medianoche para extinguir uno de sus puros.

Y eso era todo. El resto del dia era distinto, o quizas no.. Cuando el sol estaba en lo alto, acostumbraba a desdibujar la realidad. Entonces, cerraba los ojos y lo hacia desaparecer todo para pintarlo en su mente, y de pronto, su piso se volvia mansion y al salir a la calle le saludaba la primavera mientras la gente paseaba tranquila por una calle sin coches. Asi empezaba su rutina. Probablemente compraria un helado en la tienda de la esquina, el mejor de la ciudad, diria mientras la nata industrial se deslizaba por su traquea, o quizas fuese a ver al amable quiosquero que siempre tenia buenas noticias, dependia de sus disposiciones. Quizas luego diese una vuelta por el parque que nunca estuvo alli, o quizas se parase a tener una agradable conversacion con los transeuntes, a veces incluso se permitia el gusto de llamar por telefono a Adrian y fingir que hablaba con el. Despues comeria en uno de los mejores restaurantes de la ciudad, y quizas mientras paladease las nuevas tendencias de la Nouivelle Couisine pensase en releer el nuevo libro de poemas de Pablo Neruda que nunca salio. Despues acostumbraba a ir al cine, a ver una pelicula de esas que suelen calificarse "de las de antes" aquellas en las que chica y chico se besan en el penultimo fotograma antes de decir "The end". En ese momento solo le quedaria ir a casa y pasar la tarde en su soñada galeria de arte, saboreando un borgoña o quizas un Ribera del Duero, Gran Reserva, por supuesto. Hasta que llegaba la medianoche.

La mayor parte de la gente solia tomarlo por loco, reirse a sus espaldas o directamente mientras veian como el los ignoraba, pero el hecho mas importante es que era feliz. Las pocas personas que llegaron a plantearse esta posibilidad nunca llegaron a pensar que actuase asi por propia voluntad, creian simplemente que un problema mental le hacia olvidar la realidad, pero no era asi. Todo respondia a un plan preconcebido para hallar la felicidad.

Por supuesto, nadie llego a observar su ritual nocturno de oscuridad y humo, ya se encargaba el de ello. Solo en ese momento era el mismo, desnudo ante la noche negra y sin mentiras. Solo ellos dos.

Por supuesto, pensareis que eso destruia completamente su plan para alcanzar la felicidad, y acertareis. El plan habia desaparecido hace mucho tiempo. Su rutina solo le ayudaba a no pensar, pero lo cierto es que solo disfrutaba con el dolor de su mentira, que paladeaba tranquilamente en su ritual. Entonces su alma no era suya, ya no le obedecia, y se alzaban voces con gritos que hacian llorar, y una voz lastimosa tartamudeaba entre lagrimas un No que se perdia en el eco y entonces, aunque parecia increible, sonreia. Sonreia A la nada, al cristal que hubiese querido tener alli para sonreirse.

Entonces apagaba el puro, las luces y su mente.

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