Y aquí ves. Tenia razón.
El tiempo pasa muy deprisa, la distancia pasa con el tiempo y se agranda, porque siempre van cogidos de las mano los dos.
Son ellos quienes te han llevado hasta allí, tan alto y tan lejos de este mundo en el que tu supiste soñar, en el que lo querías tener todo y entonces cambiabas de idea y abandonabas lo que antes habías defendido y centrabas tu atención, quizás, en los espejos, o en las palabras que no usamos, o en alguien de un país que será eternamente extranjero.
Pero escribiéndolo se que miento, que has llegado tu sola, tu, solamente tu, sin gente alrededor a quien deberle mas que una sonrisa devuelta o una conversación amable, estúpida, caótica, filosófica o genial. O solamente discusiones, por el placer de llevar la contraria porque si, aunque sea para demostrar que tienes derecho a no estar de acuerdo.
A veces pienso que eres demasiado humana para ser una persona. No me refiero a que propugnes la caridad y la compasión, no, que estupidez. Me refiero a que sabes ser tu misma, sin esconderte y sin tener que avergonzarte nunca por nada.
O quizás solo no supe entenderte. O quizás solo te entendí a medias. Otro mas de los patanes que envuelven el mundo y que solo pueden quedarse boquiabiertos ante ciertas personas y que, entrando en una especie de trance solo podrían señalarte con la boca aun abierta y los ojos fijos.
Pensé muchas mas cosas, solo porque das mucho que pensar. También pensé que quizás, pudieras jugar a ser una sutil maestra del engaño, que sabia mostrar a cada uno la parte que el quería ver. No un engaño malintencionado. Ni siquiera un engaño como tal. A lo mejor era solo algo natural, una conciencia que te permitía averiguar que debías (o no debías) contar a alguien solo por la vibración que desprende, por los gestos paralinguisticos o por la forma de acariciarse el cabello.
Y cuanto mas pienso en esa figura de sutil maestra del engaño, recuerdo mas tu sonrisa entrecortada por un mechón de tu pelo, desviando la mirada un breve instante hacia un lateral que, por algún motivo, creo que es el izquierdo aunque solo sea mi imaginación.
Leo entonces, porque en mi memoria se guardo como una imagen aunque solo fuera texto, que el cine es el arte de engañar a quien sabe que esta siendo engañado, y al darme la vuelta y dejar el periódico que leía en mi mente para recuperar la cita, sigues estando allí, en lo alto de la portada de un periódico o en una de esas enormes vayas publicitarias que anuncian estrenos. O a lo mejor solo era un cartel a la salida / entrada de los cines Verdi. Aun así estas muy lejos.
Y yo te sigo viendo. Aquí, donde hace un año, aunque tu ya no estés y yo no me haya ido. Sigo viéndote, aun solo en recuerdos, y entonces, cuando te veo, me siento pequeño, como un niño mirando a las estrellas, como una niña que deja escapar la arena entre sus dedos en una playa de Brasil.
En esos momentos, a veces (y solo a veces), se me contagia ese carácter emprendedor que es tuyo, y me viene a la cabeza una frase de un guionista que no recuerdo: "Tienes que hacer algo con tu vida, porque un día te vas a morir y no podrás hacer nada". Y en un arrebato acometo contra algo que podría tildarse de productivo. Estas veces son las menos.
Las restantes permanezco extasiado (paralizado, según el griego, donde éxtasis también significa "parada de autobús") pensando en ti como los pueblos antiguos pensaban en sus dioses y mitos en un afán de superación. Generalmente entonces, dejo de pensar, y quizás pienso en que algún día te escribiré un e-mail para que no lo leas, o que te llamare solo para que no me cojas el teléfono y poder ver después una llamada tuya.
Es por todo esto por lo que pienso que todo el mundo debería conocerte alguna vez en la vida. Aunque solo fuese una. O quizás ir mas lejos y ser la primera persona clonada del mundo, que escuche las mismas canciones que no conozco, de las que solo recuerdo a Caetano Beloso y Eric Satie, y ni siquiera se si se escriben así. Y que todas supieran sonreír como tu, y saber paladear el silencio de la misma forma.
Pero son solo recuerdos, unas líneas que solo te escribo para que no las leas, para leerlas yo algún día y pensar que las has leído, o para cambiar de idea y enviártelas inmediatamente exigiendo una respuesta, o enviártelas desde un correo que te sea desconocido y del que nunca puedas saber nada.
No lo se. Porque lo cierto es que cada vez se menos, cada vez creo menos, cada vez el mundo se vuelve mas etéreo y volátil, las formas mas confusas, las ideas mas pequeñas, tanto como pequeño es el mundo, y mientras esto ocurre el tiempo pasa, el mundo pasa y los recuerdos se olvidan.