Remember only the verse..

sábado, 22 de abril de 2006

Por guudrun @ 7:15


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Erase una vez una puerta. Una puerta india, de secuoya envejecida, tonos marrones apagados, sin savia ni resina entre sus fibras, acabada en un pomo metalizado.

Evidentemente su funcion era ser salida o entrada. (Estupidos hombres blancos que llaman al mismo agujero de una forma diferente segun en la direccion en que se cruza..dijo Tuiavi de Tiavea, y tenia razon).

No era el suyo un edificio concurrido, apenas 2 o 3 visitas cada dia. Generalmente parroquianos habituales, de esos que suben a un piso a ver el futbol, ha comentar la gracia de que todo un villareal este en la copa de Europa.

Tambien estaban las conversaciones intrascendentes, filosoficas y metafisicas. Estas acostumbraban a estar en boca de un numero reducido de visitantes femeninas a las que, tal vez, les quedaba por aprender que las grandes verdades no sirven para nada. Quizas lo sabian, pero preferian seguir soñando. No lo sabia, solo era una puerta.

Le desagradaban bastantes las reuniones. Solo era una puerta, pero pensaba que mas de 4 o 5 personas siempre serian demasiadas. Quizas porque le costaba seguir los cuchicheos, por temor a no saber que se esperaba de ella (No era ninguna maravilla, solo una plancha vieja y astada) o quizas por ambas, o quizas por ninguna de esas razones.

Apenas contaba con unos 3 años, quien lo diria, y sin embargo ya era pasto de carcoma y diversos insectos. Nunca se supo muy bien que sucedio. Pudieron ser la falta de cuidados, la pasada de una lija que limase sus asperezas, un barniz que la hiciera brillar o un poco de aceite en sus visagras. A pesar de la logica habian otras explicaciones.

Los humanos no acostumbran a pensar en sentimientos. Pocos reflexionan sobre los de los demas, casi ninguno sobre los de el resto de especies vivas y, por supuesto, absolutamente nadie en los objetos. Pero esta puerta era especial. Sentia. Y por desgracia solo se sentia morir.

No. Realmente no estaba ni vieja, ni astillada, descolorida o demacrada por los años. Solo lo veia asi. Que mas daba lo que otros, que ni siquiera podian pensar en ella, dijesen lo contrario? Se sentia asi y este sentimiento en parte le hacia serlo.

Este es el drama de las puertas: ver apagarse el calor de todas las bienvenidas con dramaticas despedidas. Eso hacia la gente. Apenas si habian entrado, y cuando aun quedaba ese olor en el aire, o quizas cuando aun recordabas el olor que entonces tuvo el aire, desaparecian sin mas.

Con el tiempo las alegrias se iban apagando, y al volver la vista atras veia todos aquellos que no volvieron y quizas no volveran. La tristeza pesaba tanto que la magia eventual de las bienvenidas se perdia en las aguas del olvido.

Hasta que un dia decidio matar la felicidad. Convirtiendose en una puerta giratoria, esas que solo son de paso, en las que no se entra ni se sale, en las que solo se gira. Una y otra vez.

Un dia, entre los retazos de parrafos y lineas que alcanzaba a leer diviso una frase: "Solo a algunos indios no les gustan las fotos". Bolaño tenia razon. Daba igual que fuera nogal europeo, de uno de esos ultimos bosques del viejo continente. Era india.

Era india porque no queria dejar su imagen. Porque nunca sabria a quien dejar su imagen, porque ahora todo eran sombras en pasado y cielos encapotados en presente. El futuro solo era negro.



Pasar por todo una vez,

una vez solo

y ligero,

siempre ligero
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