Remember only the verse..

domingo, 12 de febrero de 2006

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Ella era una joya. Siempre se habia sentido asi. Tan fragil, tan delicada y preciosa, tan incomprendida, como todas las joyas.

Como joya que era empezo a comportarse como tal. No se podria hablar de desprecio, era indiferencia lo que habia en sus ojos, pocas o ningunas ganas de saber mas que de su mundo.

Ella era joven, y encontro su estuche perfecto, uno de esos grandes y forrados de terciopelo carmesi que tocan una dulce melodia al abrirse. Nunca se sintio tan joya, tan bella, tan perfecta. Nunca vio dos mundos mas opuestos que el suyo y el de verdad. Por eso era feliz.

Se acomodo dentro de aquel joyero perfecto en el que podia hacer y decir lo que quisiera sin preocuparse por nada, hasta que olvido que no era la dueña y señora de ese estuche, si no que ella estaba alli porque ese alguien lo permitia.

Pero el tiempo pasa, nunca lo olvideis, el tiempo pasa. Incluso para las joyas. Mas, si cabe, para las joyas. Ya no era una gema preciosa lo que se veia al mirarla. Sin embargo, ella habia adquirido conciencia de serlo y seguia pensando que lo era.

Pronto el joyero no la trataba tan bien como debia. No le dejo abrir algunas puertas, no le dejo hacer algunos comentarios hasta que, al final, no hubo puertas que abrir ni palabras que decir.

Estaba herida, si, herida, pero no rota. Las joyas son muy resistentes no lo olvideis, por eso no suelen romperse, pero sus heridas crecen y crecen y a veces incluso pierden su condicion de materia noble.

Lo habia olvidado, lo habia querido olvidar. Que, aun siendo joya, todas ellas necesitan que alguien las limpie por fuera y les vuelva a dar brillo.
Entonces fue el quien lo dijo. Dijo solo un "vete" y ella no pudo hacer otra cosa.

Un dia volvio a mirarse en su pequeño espejo y vio una joya enbrutecida por la tierra, el barro y la suciedad. Joya al fin y al cabo. Sonrio.

Su madre habia sido joya, una preciosa por cierto. Siempre le dijo que su deber era tambien serlo y ella nunca quiso otra cosa. Recordo los ultimos dias de su madre, igual de radiante, aunque empezaba a mostrar ciertas vetas en su pureza de verde esmeralda. Miro bajo su piel y vio mas de aquellas vetas, toda ella lo era.

Comprendio que ella nunca habia sido joya. Su madre, tampoco, estaba equivocada. Nunca debio intentar ser lo que no podia, lo que no debia. Comprendio que era joya gracias a su estuche y que, al perderlo, se habia convertido en nada.

Ella supo desde mucho antes que no debia perder su joyero, por eso permitio los malos modos y las malas palabras con las que las puertas se iban cerrando, pero era mucho mas importante seguir siendo el mismo perfecto rubi que habia sido.

Observo la playa. Llena de todas aquellas piedras que nunca valdrian nada y que, sin embargo, brillaban diferentes. Sin el verde puro de la esmeralda materna y sin su fuego carmesi de rubi, si no con muchos colores, todos mezclados, alegres y sonrientes brillando hacia quien las mirara.

Ellas nunca serian joyas. Y tenian suerte. Nunca encontraria un joyero perfecto que las guardase, todo lo mas un paño coloreado u otra piedra sonriente. Nunca vivirian en el lujo y la opulencia, pero no tendrian que aguantar la decadencia de su cajita de musica.

Repaso su vida, momentos e instantes detenidos que se paraban en su iris y que la memoria enviaba a traves del nervio optico. Volvio a mirar la playa, volvio a ver sus piedras.


Lloro.

Solo pudo llorar...

COMENTARIOS

lunes, 13 de febrero de 2006

Por Invitado @ 1:30


grandisima fabula!! no esperaba menys de la teva "condicion friki". Normalilloooooo...ho se...
La fabula,no se xq ma recordat a na Carmen de Mairena...digam malalt....xDDDD.


una abraçada d,un ANONIM normalillo q no sap com registrarse aqi....xDDD

lunes, 13 de febrero de 2006

Por beatle_man @ 1:34


som un Normalillo espabilat,JODEROS TODOS,xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD